martes, 4 de octubre de 2011

Dentición Temporal y Dentición Definitiva

La dentición temporal, primaria, decidua o de leche comienza a erupcionar hacia los 6-8 meses y finaliza hacia los 30-36 meses.

Esta dentición permanecerá en boca de forma exclusiva hasta los 6 años de edad, fecha en que empieza el periodo de Dentición mixta durante el cual coinciden en boca dientes temporales y definitivos a la vez.

Es importante tranquilizar a los padres sobre las variaciones en la edad de erupción de los dientes temporales.

Se considera como normal que la dentición temporal haya finalizado su proceso erupti


Si el retraso es superior a 6 meses podría ser motivo de consulta con el Odontopediatra, No obstante un retraso en la erupción de la dentición temporal suele ir asociado a un retraso aún mayor en la erupción de la dentición definitiva.vo a los 3 años de edad.

Recordemos que la dentición temporal consta de 20 dientes, diez en cada arcada (o lo que es lo mismo 5 en cada cuadrante).

Tenemos 2 incisivos centrales superiores e inferiores, 2 incisivos laterales superiores e inferiores, 2 caninos superiores e inferiores, 2 primeros molares temporales superiores e inferiores y 2 segundos molares temporales superiores e inferiores.

La cronología normal de e

rupción de los dientes temporales sería la siguiente:

  • Incisivo central: 7 meses (superior) 6-7 meses (inferior)
  • Incisivo lateral: 8 meses (superior) 7-8 meses (inferior)
  • Canino: 16-20 meses
  • Primer molar temporal: 12-16 meses
  • Segundo molar temporal: 21-30 meses.

Es importante destacar que los dientes temporales son más pequeños, más achatados y más blancos que los dientes definitivos (es una de los motivos más frecuentes de consulta de padres preocupados).

Los dientes temporales no sólo cumplen una función masticatoria, sino también estética (influye en el desarrollo correcto de la autoestima del niño) y

fonética (la correcta pronunciación de algunos fonemas puede alterarse en caso de alteración de dientes temporales).

Tengamos en cuenta que la caries infantil puede ser causa de aparición de dolor en el niño (en la mayoría de veces pasa desapercibido). As

imismo un proceso infeccioso de larga evolución en un diente temporal puede llegar a afectar el germen del diente definitivo.

Es importante la corrección de los malos hábitos a esta edad. La succión del pulgar, tan frecuente en el lactante, es una de las principales causas de maloclusión tributaria de tratamiento ortodóntico unos años más tarde.

El uso del chupete también debería erradicarse al finalizar el primer año de vida. Es importante enfatizar que impregnar el chupete en miel, azúcar o leche condensada para tranquilizar al lactante es otro de los hábitos más nocivos y de peores consecuencias cariogénicas a esa edad.

Se debe fomentar el cepillado dental en esta etapa. Se aconseja cepillo pequeño y suave. No es imprescindible el uso de pasta dental. Resulta muy importante la introducción y aprendizaje de este hábito una vez al día, preferiblemente por la noche.

La dentición definitiva

En la infancia aparecen las piezas dentarias definitivas, que sustituyen a los dientes de leche.

Los incisivos inferiores, y luego los superiores, empiezan a caerse y son reemplazados.

Los que primero aparecen son los molares, hacia los seis años. La dentadura permanente se compone de los incisivos (que cortan), los caninos (que desgarran) y los molares (que trituran), y además los premolares, situados entre los caninos y los molares.

Las muelas permanentes no se sitúan donde las de leche, sino por detrás. Los primeros molares aparecen a los 12 años, y las muelas del juicio, hacia los 18 años.

Sin embargo, un 25 % de la población no tiene muelas del juicio.

Cronología de la erupción:

  • 6 años: Primer molar ( superior e inferior )
  • 6 a 7 años: Incisivos centrales inferiores
  • 7 años: Incisivos centrales superiores
  • 7 a 8 años: Incisivos laterales inferiores
  • 8 años: Incisivos laterales superiores
  • 9 a 11 años: Primer premolar ( superior e inferior )
  • 10 a 12 años: Segundo premolar
    ( superior e inferior ) y caninos ( superiores e inferiores )
  • 11 a 13 años: Segundo molar ( superior e inferior )
  • 18 a 21 años: Muelas del jucio ( pueden estar ausentes, en su totalidad o en cualquier combinación numérica posible )

Mal posición dentaria


Para que una dentadura se considere ideal, debe cumplir diversos requisitos: ha de tener una dimensión proporcionada a la de los maxilares, y las piezas que la componen tienen que encontrarse al mismo nivel, en una posición uniforme, sin entrecruzarse y dispuestas simétricamente en ambas arcadas dentarias, de tal modo que la superior cubra ligeramente la inferior cuando se cierra la boca.

Son muchos requisitos, y por ello es difícil ver dentaduras perfectas.

En cambio, es bastante común que los dientes estén desviados, exageradamente separados o, por el contrario, superpuestos, apiñados.

Estas son formas habituales de mal posición, aunque no las únicas porque los defectos pueden ser muy variados y más o menos acentuados.

Aparentemente se trata de un problema estético, pero en realidad la mal posición puede implicar algunos problemas más graves.

Por ejemplo, puede haber también una mal oclusión, es decir, un contacto anómalo entre los dientes de la arcada superior y los de la arcada inferior, que produzca dificultades en la masticación o incluso en el habla; o que propicie la retención de alimentos y la aparición de caries dental, o una enfermedad periodontal

, inflamaciones, etc.

Por todo ello deben corregirse los defectos de posición de los dientes, y de este aspecto se ocupa la rama de la odontología denominada ortodoncia.

¿Cuándo iniciar el tratamiento?
La corrección de la malposición de los dientes es mucho más fácil y efectiva en la infancia o en la primera juventud que durante la edad adulta, cuando ya la movilización de los dientes mediante el uso de aparatos de ortodoncia resulta más difícil e incluso más molesta.

Sin embargo, tampoco conviene iniciarla a edades muy precoces, cuando todavía no se ha completado la sustitución de los dientes temporales por los permanentes, ni los huesos maxilares han completado su desarrollo.

Por lo general, el tratamiento se inicia cuando el especialista decide el momento más oportuno tras estudiar cada caso.

Las radiografías resultan muy útiles para precisar las relaciones entre los distintos dientes, comprobar su inserción en los maxilares y advertir el motivo de su desviación, factor fundamental para decidir las pautas de tratamiento.

En el caso de esta radiografía, las mal posiciones son evidentes incluso para un observador no especializado.
Tipos de mal oclusión.

Las malposiciones o maloclusiones pueden afectar a los dientes solamente y son llamadas m

aloclusiones dentarias en ellas los dientes están apiñados, desalineados, torcidos o separados.

Además de los dientes pueden estar afectados los maxilares siendo llamadas maloclusiones esqueletales donde existe diferencia entre el tamaño o la posición de un maxilar con respecto al otro (maxilar vs. Mandíbula).

Una persona puede tener uno o los dos tipos de maloclusión, y dependiendo de la severidad del caso el ortodoncista determinará cuando debes empezar tu tratamiento ortodóncico, que tipo de aparatos necesitas y la duración del mismo.

Los dientes pueden estar en distintas posiciones cuando salen de la oclusión normal, así pues pueden estar apiñados, cruzados, separados, puede haber exceso de dientes (dientes supernumerarios) o ausencia de ellos (Ausencias congénitas), o pueden estar retenidos (que no han podido salir).

En ortodoncia básicamente hablamos de tres grupos de maloclusiones en las cuales se pueden presentar las características antes nombradas estos grupos son: clase l, clase II, y clase III.

Cada una de ellas deberá ser tratada de una manera distinta, y de ellas la más frecuente es por lo general la clase l.

Clase l: Las maloclusiones de este tipo se observan cuando los maxilares están bien alineados pero los dientes no engranan bien.

Clase II:

A este grupo pertenecen la mayoría de los que tienen los “dientes volados” o protruídos que sería el término adecuado para nombrarlos.

Puede ocurrir cuando el maxilar superior crece más de lo normal y se ve sobresalido o cuando la mandíbula es deficiente, o sea no ha crecido lo suficiente.

En pacientes adultos, una deficiencia mandibular muy grande puede requerir cirugía.

Clase III:

Es la menos común de las maloclusiones. La mandíbula luce más salida o protruída que el resto de la cara, pero también puede deberse a una deficiencia en el crecimiento del maxilar superior.

En niños muchos casos pueden ser tratados con relativo éxito, pero algunos de ellos requerirán de un tratamiento combinado de ortodoncia con cirugía para su corrección adecuada.

Otros de los problemas más comunes que pueden verse en cualquier maloclusión son:

Mordida cruzada: uno o más dientes ya sea de los anteriores o de los molares puede estar en una relación invertida con su antagonista.

Mordida abierta: cuando no pueden chocarse los bordes de los dientes de adelante, a pesar de que los molares si contactan, es muy común en los succionadores de dedo y en los respiradores bucales.

Mordida profunda: los dientes superiores cubren demasiado a los dientes inferiores, llegando en algunos casos a contactar con la encía del paladar al masticar e inhibiendo el crecimiento normal de la mandíbula en pacientes jóvenes, pudiendo causar además lesiones.

La pericoronitis: Qué es y cómo se trata


La pericoronitis es un proceso infeccioso agudo que se observa en pacientes jóvenes, entre la segunda y tercera década de la vida por erupción de cualquier diente, fundamentalmente en los terceros molares.

Por lo general ocurre dentro de los 17 a 24 años de edad, ya que es cuando los terceros molares en erupción empiezan a brotar.

Se produce cuando el tejido que rodea la muela del juicio se ha convertido en inflamado porque las bacterias han invadido la zona.

Una mala higiene bucal y el trauma mecánico en los tejidos circundantes puede causar esta inflamación.

Sin embargo, puede ser imposible para cepillar con eficacia la superficie necesaria y evitar que esto ocurra debido a un diente parcialmente erupcionado.

Durante la erupción de los dientes, la superficie oclusal se encuentra cubierta por una porción de tejido gingival, que se conoce como capuchón pericoronario, el cual puede persistir después de terminar el proceso eruptivo y permanecer asintomático a pesar de que es un área con alto potencial de infección, frecuentemente traumatizada por los dientes antagonistas.

Su morfología, a manera de tapa, cubre parcialmente la cripta dentaria, dificultando la higiene bucal local y favoreciendo la proliferación de microorganismos y acumulación de irritantes.

Es uno de los motivos más frecuentes de consulta con el odontólogo, sobre todo cuando los terceros molares inferiores hacen erupción en la boca de un adolescente.

Habitualmente, en estos casos el paciente presenta dolor, el cual puede irradiar hacia el oído y presencia de limitación de la apertura bucal.

FORMAS DE PRESENTACIÓN DE LA PERICORONARITIS

Los agentes infecciosos bucales se desarrollan en el espacio pericoronario, en uno de sus recesos, la mucosa adyacente opone a la infección sus
reacciones de defensa habituales, cuando el proceso defensivo no es capaz de controlar la agresión se exacerba la pericoronaritis, presentándose de
diferentes formas:

a) Pericoronaritis aguda congestiva o serosa.
b) Pericoronaritis aguda supurada.
c) Pericoronaritis crónica.

Por ser los terceros molares los que más frecuentemente presentan estos síntomas describimos a continuación sus manifestaciones clínicas.

Síntomas

  • Mal aliento
  • Dificultad para abrir la boca (ocasionalmente)
  • Dolor o sensibilidad en las encías o en la mandíbula
  • Dolor de cabeza o dolor de la mandíbula prolongado
  • Enrojecimiento e inflamación de las encías alrededor del diente impactado
  • Inflamación de los ganglios linfáticos del cuello (ocasionalmente)
  • Sabor desagradable al morder en o cerca del área
  • Espacio visible donde no salió un diente

Signos y exámenes

El odontólogo buscará tejido inflamado sobre el área donde no ha salido un diente o ha salido sólo parcialmente.

El diente impactado puede estar presionando los dientes adyacentes. Las encías alrededor del área pueden mostrar signos de infección, tales como enrojecimiento, secreción y sensibilidad.

A medida que las encías se inflaman sobre las cordales impactadas y luego drenan y se aprietan, se siente como si el diente emergiera y luego se escondiera de nuevo.

Las radiografías dentales confirman la presencia de uno o más dientes que no han salido.

Tratamiento

Es posible que no se necesite ningún tratamiento si el diente impactado no está causando ningún problema.

Los analgésicos de venta libre pueden ayudar si el diente impactado causa molestia.

Los enjuagues bucales con agua tibia con sal (media cucharadita de sal en una taza de agua) o los de venta libre pueden ser un alivio para las encías.

La remoción (extracción) del diente es el tratamiento corriente para un diente impactado.

Esto generalmente se realiza en el consultorio del odontólogo, pero los casos difíciles pueden requerir un cirujano oral. Se pueden recetar antibióticos antes de la extracción si el diente está infectado.

Expectativas

Es posible que el diente impactado no cause problemas para algunas personas y quizás nunca requiera tratamiento.

Cuando el diente impactado en realidad está causando síntomas, el tratamiento generalmente es eficaz.

Con frecuencia, es preferible hacerse extraer las cordales antes de la edad de 30 años debido a la flexibilidad del hueso que permite una extracción más fácil y una mejor cicatrización.

A medida que la persona envejece, el hueso se vuelve más rígido y se pueden presentar complicaciones.

Complicaciones

Las complicaciones de un diente impactado abarcan:

  • Absceso del diente o las encías
  • Molestia crónica en la boca
  • Infección
  • Oclusión dental defectuosa
  • Placa atrapada entre los dientes y las encías

Situaciones que requieren asistencia médica

Consulte con el odontólogo si hay un diente que no ha salido (o que ha salido parcialmente) y se presenta dolor en las encías u otros síntomas.

Blanqueamiento Dental


El blanqueamiento dental es un tratamiento dental estético revolucionario (tanto por su demanda enorme como en cuanto ha supuesto un paso enorme en el mundo de la estética dental) que logra reducir varios tonos el color original de las piezas dentales, dejando los dientes más blancos y brillantes.

Las personas están mucho más interesadas en tener los dientes bonitos y muchas consideran que es una necesidad tanto para triunfar en la vida profesional como social.

Por ello, muchas se cuidan mucho más los dientes y hay un interés creciente por tener los dientes blancos.

Hasta el punto que un color o tono que antes se consideraba normal, ahora resulta oscuro; unos dientes blancos dan un aspecto más limpio, sano y juvenil (ello deriva de que las personas a partir de lo

s 50 años tienen paulatinamente un tono más oscuro y un color generalmente más amarillento).

El blanqueamiento dental se puede realizar en consultorio o en el hogar, aunque no es posible comprar los mismos tratamientos para uso personal y algunos especialistas alertan sobre el posible daño a las piezas dentales si se utilizan éstos en alta concentración sin la prescripción ni el seguimiento de un odontólogo especialista.

El blanqueamiento de los dientes permite eliminar la mayoría de las manchas producidas por medicamentos como las tetraciclinas o bien por causas extrínsecas como el té, café y otras infusiones, cigarrillos y vino tinto, entre otras sustancias y alimentos.

Sin embargo, no todas la manchas u oscurecimientos dentales son eliminables o mejorables a través del blanqueamiento dental y pueden requerir de otro tipo de tratamientos odontológicos estéticos como el uso de carillas de porcelana o fundas.

Ningún tratamiento de blanqueamiento dental efectuado por un odontólogo especialista provoca dolor, abrasión dentaria o desgaste, como así tampoco debilita los dientes si se efectúa de manera correcta.

Simplemente se utilizan geles que actúan químicamente a través del oxígeno que contienen, pudiendo reducir varios tonos dentro del mismo color de la pieza dentaria, aunque la adición del uso de luces especiales mejora considerablemente el resultado y por ello muchos especialistas consideran imprescindible su uso.

Generalmente se realiza un blanqueamiento en el consultorio que dura aproximadamente 1 hora, con el cual el paciente ya ve cambios significativos y se indica un tratamiento complementario en el hogar, con las respectivas indicaciones del odontólogo.

Este tratamiento a altas concentraciones puede repetirse a modo de mantenimiento después de 6 meses a 1 año, según la severidad de las manchas o pigmentaciones que el paciente presente.

En general, aunque depende del estado de la dentadura de cada paciente, es importante y necesario realizar una limpieza dental profesional (ultrasonidos + cepillado profesional) completa previa a la realización del blanqueamiento dental.

El blanqueamiento no tiene efecto sobre ningún tipo de restauraciones, siendo estas: amalgamas, restauraciones realizadas con luz halógena (resinas), incrustaciones y coronas o puentes.

En el caso que el paciente presente este tipo de arreglos en el sector anterior sobre todo, se le realiza el blanqueamiento y posteriormente a ello se procede a hacer el recambio de las restauraciones que no han modificado su color.

Para poder realizar el recambio de estas restauraciones es necesario esperar 15 días aproximadamente para que el color obtenido con el blanqueamiento se estabilice.

El Blanqueamiento Dental se realiza en una o dos citas, primero se protegerán los tejidos circundantes a los dientes (encías, labios y lengua) para luego aplicar el gel blanqueador a base de peróxido de hidrogeno el cual será activado por una fuente de luz (Laser), esto producirá el aclaramiento de los dientes.

Este tratamiento no produce ninguna alteración de la estructura dental debido a que no se utilizan productos abrasivos que puedan desgastar los dientes.

El Blanqueamiento Dental y la Imagen Personal

El Color de la dentadura y el estado de los dientes son especialmente importantes en la sonrisa y en la imagen personal.

Una dentadura con manchas o decoloración no dará la mejor imagen según los estereotipos actuales de belleza.

Por esto se comenta que la opción del blanqueamiento dental para obtener una sonrisa blanca y luminosa juega un papel importante en el aspecto físico y el desenvolvimiento social.

Una encuesta de la Academia Americana de Odontología Cosmética (AACD) dio los siguientes resultados:

  • El 92% de adultos de los EEUU está de acuerdo en que una sonrisa atractiva constituye un recurso social importante
  • El 88% siempre recuerdan a alguien con una sonrisa especialmente atractiva
  • El 85% coinciden en que una sonrisa poco atractiva no atrae a las personas del sexo opuesto
  • Un 74% están de acuerdo en que una sonrisa poco atractiva puede disminuir las oportunidades de éxito profesional
  • Sólo el 50% de los norteamericanos están satisfechos con su sonrisa

Blanqueamientos Dentales Económicos y Efectivos

Existen muchas formas para tratar las manchas y decoloraciones de los dientes, las opciones van desde los productos blanqueadores dentales de diferentes precios de venta libre en farmacias, los tratamientos caseros de blanqueamiento dental, los caros instrumentos electrónicos de blanqueamiento hasta los procedimientos de blanqueamientos en consulta. Debe informarse bien antes de escoger.

Enfermedad periodontal y Osteoporosis


Las enfermedades periodontales comprenden un conjunto de circunstancias que afectan a cualquier órgano del periodonto, es decir, es un proceso inflamatorio de las encías que ocasiona daños en los tejidos de los dientes.

Las bacterias presentes en la placa causa de la enfermedad periodontal; si no se retiran, cuidadosamente, todos los días con el cepillo y el hilo dental, la placa se endurece y se convierte en una substancia dura y porosa llamada cálculo (también conocida como sarro).

Las toxinas, que se producen por la bacteria en la placa, irritan las encías, al permanecer

en su lugar, las toxinas provocan que las encías se desprendan de los dientes y se forman bolsas periodontales, las cuales se llenan de más toxinas y bacteria.

Conforme la enfermedad avanza, las bolsas se extienden y la placa penetra más y más hasta que el hueso que sostiene al diente se destruye.


Eventualmente, el diente se caerá o necesitará ser extraído.

El tratamiento consiste sobre todo en el control de los factores de riesgo, y en casos severos una cirugía periodontal, cuyo objetivo primordial no es la curación, sino la exéresis de las lesiones, por la cual se garantizará un buen mantenimiento posterior del periodonto ante los factores etiológicos.

Etapas de la enfermedad periodontal

Existen muchas formas de enfermedad periodontal. Entre las más comunes se incluyen las siguientes:

  • Gingivitis: La forma menos severa de la enfermedad periodontal. Provoca que las encías se pongan rojas, inflamadas y que sangren fácilmente.
  • Normalmente hay poca, o ninguna, incomodidad en esta etapa. La gingivitis es reversible si es tratada profesionalmente y con un buen cuidado oral en casa.
  • Periodontitis ligera: Si la gingivitis no es tratada, puede progresar hacia una periodontitis. En esta etapa ligera del mal, la enfermedad periodontal empieza a destruir el hueso y el tejido que sostienen a los dientes.
  • Periodontitis moderada a avanzada: La periodontitis moderada a avanzada se desarrolla si las primeras etapas de la enfermed
  • ad pasan desatendidas.

Esta es la forma más avanzada de la enfermedad en donde ocurre una extensa pérdida de hueso y tejido.

  • Periodontitis juvenil: La periodontitis juvenil localizada ocurre en adolescentes y se caracteriza por la rápida pérdida del hueso alrededor de los dientes permanentes.

De manera irónica, los jóvenes con Periodontitis Juvenil Localizada forman muy poca placa dental o sarro.

La periodontitis juvenil generalizada es considerada, por lo general, una enfermedad de adultos jóvenes, aunque puede iniciarse cerca de la pubertad.

Se caracteriza por inflamación marcada y fuerte acumulación de placa y sarro.

Las bolsas se pueden formar alrededor de los dientes afectados, llenándose de infección. Si no es tratada oportunament

e, la infección puede conducir a la pérdida de hueso, lo que hace que los dientes se aflojen.

Síntomas y señales de alerta

En ocasiones la enfermedad periodontal puede progresar sin ningún síntoma ni dolor.

Durante una revisión dental regular, el dentista busca señales de la enfermedad periodontal, por lo que la enfermedad aún no detectada puede ser tratada antes de que avance.

  • Encías blandas, inflamadas o rojizas.
  • Sangrado al cepillarse o al pasar el hilo dental.
  • Encías que se desprenden de los dientes
  • Dientes flojos o separados
  • Pus entre la encía y el diente
  • Mal aliento continuo
  • Cambio en la forma en la que los dientes se encajan al morder
  • Cambio en el ajuste de dentad


  • uras parciales.

Prevención y diagnóstico de la enfermedad periodontal

Un cepillado apropiado dos veces al día,


  • así como hilo dental diariamente ayudarán a prevenir la enfermedad periodontal.

Una limpieza profesional, cada tres o seis m



  • eses, realizada por un dentista o un experto en higiene dental removerá la placa y el sarro en áreas difíciles de alcanzar, y consecuentemente son susceptibles a la enfermedad periodontal.

Durante una revisión dental regular, el dentista o el experto en higiene inspeccionará las encías y el espacio entre el diente y la encía para descartar la enfermedad periodontal.

Si las señales de la enfermedad han progresad

  • o hasta un cierto punto, el dentista aconsejará que el paciente visite a un periodoncista – dentista que se especializa
  • en el tratamiento de la enfermedad periodontal.

Factores de riesgo

  • El hábito de fumar. Fumar es uno de los factores de riesgo más significativos relacionados con el desarrollo de la enfermedad de las encías. Además, el hábito de fumar puede disminuir el efecto de algunos tratamientos.
  • Cambios hormonales en las niñas y mujeres. Estos cambios pueden hacer que las encías se hagan más sensibles facilitando así el desarrollo de la gingivitis.
  • Diabetes. Las personas con diabetes tienen un mayor riesgo de desarrollar infecciones, entre ellas, la enfermedad de las encías.
  • Enfermedades. Otras enfermedades como el cáncer o el SIDA y sus tratamientos también pueden perjudicar la salud de las encías.
  • Medicamentos. Hay cientos de medicamentos tanto de receta médica como los que se pueden comprar sin receta, que pueden reducir el flujo de la saliva. La saliva sirve para proteger la boca y si no se tiene suficiente, la boca queda susceptible a infecciones como la enfermedad de las encías. Hay algunos medicamentos que pueden hacer que el tejido de las encías crezca más de lo normal. Esto dificulta mantener las encías limpias.
  • Genética. Algunas personas son más propensas que otras a tener un caso grave de la enfermedad de las encías.

¿Cómo se trata la enfermedad de las encías?

El objetivo principal del tratamiento es controlar la infección. La cantidad y los tipos de tratamiento pueden variar dependiendo de hasta dónde se ha extendido la enfermedad de las encías. Cualquier tipo de tratamiento requiere que el paciente continúe con un buen cuidado diario de los dientes en su casa. El médico también le puede sugerir que cambie ciertos comportamientos (por ejemplo, que deje de fumar) como una forma de mejorar los resultados del tratamiento.

El flúor en la Odontología


El flúor es un mineral natural que se encuentra en la corteza terrestre y tiene una distribución extensa en la naturaleza; algunos alimentos y depósitos de agua contienen fluoruro.

A menudo, se agrega fluoruro al agua potable como elemento reductor de las caries.

En la década del 30, los investigadores detectaron que las personas que tomaban agua naturalmente fluorurada presentaban un número de caries menor (dos tercios) que las que vivían en zonas de agua no fluorurada.

Los estudios realizados han demostrado repetidas veces que si se agrega fluoruro a los depósitos de agua de la comunidad, el número de caries en la población disminuye.

La ADA (Asociación Dental de EE.UU.), la Organización Mundial de la Salud y la Asociació

n Médica de EE.UU. entre otras organizaciones, han recomendado el uso de fluoruro en los depósitos de agua debidos a su efecto contra las caries.

Desde que hace unos 50 años se demostró que la caries podía controlarse con el uso de flúor, han aparecido múltiples preparados que lo contiene, unos son de uso profesional y otros no.

El flúor tiene tres efectos muy beneficiosos sobre los dientes:

Aumenta la resistencia del esmalte: Si se aplica flúor sobre los dientes, éste reacciona con el calcio de los mismos, formando fluoruro de calcio.

En esta forma, el flúor reacciona con los cristales del esmalte dentario (la hidroxiapatita

), resultando un compuesto que aumenta mucho la resistencia del esmalte.

Favorece la remineralización: El flúor contribuye a la remineralización del diente, al favorecer la entrada en su estructura de iones de calcio y fosfato.

Esto sucede porque el flúor tiene carga negativa y atrae al calcio y fosfato cuya carga es positiva.

Tiene acción antibacteriana: El flúor tiene acción antibacteriana atacando a las bacterias que colonizan la superficie de los dientes.

Aunque excelente para proteger los dientes a todas las edades, los

niños son el grupo que más se beneficia de su uso, ya que sus dientes aún están en formación.

También es muy útil en los adultos en los que hay pérdida de la encía por la edad o por la existencia de enfermedad periodontal.

En estos casos el flúor ayuda a prevenir o eliminar la sensibilidad al frío y evita la aparición de caries en el cuello o en las raíces de los dientes.

Los preparados con flúor que aplica el odontólogo en la consulta pueden estar en forma de geles, de barnices, o de soluciones (líquidos), pero existen múltiples preparados de flúor que se usan fuera del consultorio dental.

Un modo frecuente de usar el flúor es en solución para enjuagues (colutorios), Las soluciones de mayor eficacia son las de Fluoruro sódico y existen dos modos básicos de usarlas:


• Fluoruro sódico al 0.2%, con el que se realizará un enjuague semanal. Esta forma se usa sobre todo en programas de salud dental en colegios, asilos, etc.

• Fluoruro sódico al 0.05%, con el que se realizará un enjuague diario después del cepillado antes de dormir. Esta forma se usa para la higiene dental domiciliaria.

¿Cuáles son los efectos benéficos de los fluoruros para los dientes?

Se ha determinado un nivel "óptimo" de fluoruros en el agua de bebida, tomando como objetivo un nivel máximo de prevención de caries y un nivel mínimo de fluorosis dental.

Históricamente, las poblaciones que han disfrutado de agua de bebida fluorada han tenido menos caries.

Hoy en día, existen más productos fluorados cuyo uso se ha extendido y que por lo tanto ayudan a proteger a un espectro de población más amplio.

Existe una gran variedad de productos fluorados: agua de bebida, pasta de dientes, soluciones bucales, geles o esmaltes dentales, sal, leche y otros suplementos.

También es muy útil en los adultos en los que hay pérdida de la encía por la edad o por la existencia de enfermedad periodontal, en estos casos el flúor ayuda a prevenir o eliminar la sensibilidad al frío y evita la aparición de caries en el cuello o en las raíces de los dientes.

Los preparados con flúor que aplica el odontólogo en la consulta pueden estar en forma de geles, de barnices, o de soluciones (líquidos).

Pero existen múltiples preparados de flúor que se usan fuera del consultorio dental.
Un modo frecuente de usar el flúor es en solución para enjuagues (colutorios).

Las soluciones de mayor eficacia son las de Fluoruro sódico y existen dos modos básicos de usarlas:

- Fluoruro sódico al 0.2%, con el que se realizará un enjuague semanal. Esta forma se usa sobre todo en programas de salud dental en colegios, asilos, etc.

- Fluoruro sódico al 0.05%, con el que se realizará un enjuague diario después del cepillado antes de dormir. Esta forma se usa para la higiene dental domiciliaria.

Actualmente existen diversos preparados comerciales que incluyen el flúor en su fórmula. Así encontramos dentífricos con flúor, flúor en pastillas o gotas y hasta chicles con flúor.

Por último, en algunas regiones se añade flúor al agua. Los niveles óptimos de flúor en el agua son de 1 parte por millón (1 ppm), que equivale a 1 miligramo de ion flúor en 1 litro de agua.

Prevención en boca de todos


Es importante que el cuidado de la boca y los dientes comience en la infancia. Si no es así, puede tener problemas con los dientes y encías; como caries o la pérdida de los dientes.

He aquí algunas cosas que puede hacer para mantener la boca y sus dientes sanos:

-Cepillarse los dientes todos los días con una pasta dental con fluoruro

-Utilizar hilo dental diariamente

-Comer con inteligencia: limitar los alimentos azucarados entre comidas

-No fumar ni masticar tabaco

-Visitar regularmente al dentista

Además la educación sanitaria es el pilar más importante en la prevención de la caries dental; un buen instrumento para la transmisión y penetración de la educación sanitaria son los niños.

Concienciar a los niños de la gran importancia que tiene el cuidado dental para su salud, ayudará a que ellos de adultos, continúen cuidando su boca y la de sus futuros hijos; los padres pueden aprender también estos hábitos saludables a través de sus hijos.

La higiene bucal debe estar dirigida al control y la eliminación de la placa dental mediante métodos mecánicos y/o químicos.

Esta higiene dental se debe fundamentar en el cepillado dental, el uso del hilo o seda dental y todos aquellos medios complementarios menores que sean necesarios.

Eliminación y control de la placa bacteriana por métodos mecánicos

Cepillado dental:

La desmineralización del esmalte se produce por la existencia de un medio ácido tras la ingesta de azucares.

El cepillado dental tras las ingesta de alimentos, elimina la placa dental, equilibra el pH bucal y elimina los restos alimenticios.

Deberíamos cepillarnos los dientes después de cada comida, si no es posible se recomienda se haga tras las principales ingestas, tres veces al día.

Respecto a las técnicas, todas las técnicas son buenas si se realizan correctamente pero el consenso a nivel de las sociedades odontológicas internacionales es que la técnica de Bass modificada es la ideal.

El cepillado de los niños debe ser realizado siempre por los padres hasta que el niño demuestre la habilidad suficiente para hacerlo solo.

Los niños pueden colaborar en su cepillado una vez que los padres han completado el cepillado.

El uso de cepillos eléctricos no mejora los resultados del cepillado manual y están indicados en personas con dificultades de habilidad manual.

Hilo dental:

El uso de hilo dental es un complemento perfecto al cepillado dental para eliminar los restos alimenticios que quedan entre los dientes.

La utilización de este método sería recomendable tras las grandes ingestas pero como mínimo será aceptable su utilización por las noches.

Los cepillos interdentales también se utilizan para eliminar los restos alimenticios, pueden llegar por su diseño donde el cepillo normal no puede entrar.

Eliminación y control de la placa bacteriana por métodos químicos:

El uso de colutorios puede estar indicado en pacientes que no consiguen los resultados deseados con los métodos mecánicos.

La utilización debe ser indicada por un odontólogo puesto que tienen efectos sobre la flora bacteriana habitual de la boca y sobre los tejidos dentinarios pudiendo producir tinciones algunos de ellos.

Medidas sobre la dieta:

El tipo de dieta influye considerablemente en la producción de caries, para que los dientes estén fuertes es importante una buena alimentación.

Una dieta sin exceso de hidratos de carbono refinados y que contenga vitaminas y minerales, sobre todo calcio, es la más aconsejable para mantener una boca sana.

Por tanto, es recomendable no abusar de alimentos ricos en azúcar (dulces, caramelos, bebidas azucaradas…) procurando reducir la frecuencia del consumo de estos alimentos y que se tomen solo durante las comidas.

Los alimentos más ricos en vitaminas, minerales y calcio, son los lácteos, verduras y frutas frescas.

Es conveniente evitar comer entre horas, ya que los restos de alimentos permanecen entre los dientes hasta que se cepillan, favoreciendo así la aparición de caries.

Disminuir el consumo de azúcares y una dieta equilibrada ayuda a disminuir el riesgo de sufrir caries Reducir la toma de refrescos azucarados, el cambio de zumos concentrados por zumos naturales son otras medidas recomendables.

Uso de Flúor:

El uso del flúor previene la aparición de la caries interfiriendo en el metabolismo de las bacterias reduciendo su papel patógeno.

La presencia de flúor facilita la incorporación de calcio a los tejidos duros del diente y a su remineralización.

Existen diversas presentaciones comerciales de flúor desde las pastas dentríficas, colutorios, geles, pastillas o barnices.

Algunas de estas presentaciones son de uso profesional y se administran bajo la supervisión de un odontólogo en consulta y en algunas áreas urbanas el agua de consumo se somete a fluoración.

El sellado de fosas y fisuras:

Es una técnica de prevención ampliamente extendida en la odontología actual.

La modificación de las áreas anatómicas más retentivas de la cara masticatoria de los dientes, las fosas y las fisuras, mediante la utilización de diversas técnicas y materiales, ha sido una de las principales medidas preventivas empleadas para combatir la caries en niños con especial tendencia a sufrirlas.

Visitas regulares al odontólogo:

El odontólogo es quién debe transmitir y reforzar la educación sanitaria con respecto a la boca.

Guiar en las técnicas de cepillado, uso del hilo dental, el refuerzo de actitudes positivas en la dieta e higiene.

Monitorizar la salud de nuestra boca y el desarrollo de la boca en los niños, actuando cuando sea necesario para corregir situaciones que hagan peligrar nuestra salud oral.